En el camino


En el camino (aunque no precisamente el de Kerouac), encontré estas botas abandonadas.
Hace poco que vengo haciendo algo de deporte por los caminos de campos que rodean la empresa donde trabajo.
Estas botas situadas en el borde del camino, han sido durante unos meses, testigo fiel de mis vanos esfuerzos por volver al punto físico óptimo que perdí en el transcurrir sedentario de mis años. Con el tiempo se han convertido en el único ser (o cosa) que metafóricamente hablando, me da ánimos para continuar corriendo.
Por ello, no podía menos que corresponder y darles una oportunidad de alcanzar la inmortalidad -paradógicamente en forma de bites que, a buen seguro, se perderán en el tiempo, como decía la película- retratándolas y subiéndolas a este blog.
Me recuerdan entre otras cosas las de Van Gogh, pero también son sinónimo de vidas duras, al límite de la extenuación, bajo el sol abrasador...
Y a libertad.

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