Noche del viernes


Una pareja, ajena a la cámara de mi móvil, conversa plácidamente a pocos metros de mi paparazziana adición.
Lo cierto es que la imagen tiene fuerza a partir de la descompensación en la composición. Cosas de la fugacidad del instante, la casualida, el postproceso, mi respeto por no molestar a los demás y no sé cuantas chorradas más. Porque al fin y al cabo, las fotos robadas en la calle necesitan de modelos anónimos y seguramente contrarios a ser fotogafíados y si quieres una foto guay, o la consigues así o tienes que confiar en las dotes de modelo de tus allegados.
Y una de las fotos subida recientemente demuestran que ese no es el mejor de los caminos.

Entradas populares de este blog