Sobre la fotografía y sus porqués

Comenta Alfonso una de mis últimas fotografías y sus palabras me hacen pensar sobre lo que hago cuando tomo una foto.
Con esto de la fotografía como afición, ocurre que solo puedes darle el tiempo que te queda libre después del trabajo o de otras obligaciones. De ahí que pasados tres o cuatro años desde que empecé a disparar con más asiduidad, no tenga definido aún un estilo concreto.
Quisiera tener uno, pero es casi imposible, en mis condiciones actuales, dedicarme a un tema concreto y solo disparar cuando lo tienes claro.
Mi técnica, tema principal, interés o como queramos llamar a lo que se esconde detrás de lo que hago es, simplemente, salir a la calle con los ojos abiertos, estar atento a todo lo que me llama la atención, disparar cuando lo creo oportuno e intentar extraer la aguja de todo ese montón de paja. Trabajo al revés de lo que toca; primero disparo y luego busco sentido a lo que estoy haciendo. Lo cual es sencillamente absurdo, pero es lo que hay.
Más tarde solo queda el trabajo frente al ordenador, que suele ser bastante apresurado, con la intención de mejorar la imagen obtenida. Mi cámara, siendo buena, no es para echar cohetes -aunque sigo pensando que ella puede darme más de lo que yo soy capaz de pedirle-, por eso intento mejorar las fotos que no he sido capaz de sacar a la perfección cuando disparé.
Por ahí tenemos a gente como Chema Madoz, que lo incluiría en la línea de Brossa, Daniel Gil, Ramón Gomez de la Serna y otros grandes metafóricos, que saben lo que hacen. O Fontcuberta que las mismas tenemos.
Yo bastante hago con no abandonar este hobby después de tanto tiempo intentando llegar no sé aún dónde.
Uno de mis trabajos "en la vida real" es el de la identidad corporativa. Crear un logotipo que visualmente encierre el espíritu de una empresa es, para mí, un reto del que pocas veces salgo airoso. En ocasiones lo consigo, pero reconozco que pensar de manera abstracta para llegar a obtener una metáfora visual que condense la idea principal de lo que representa la empresa en cuestión, es complicado. Es un reto del que pocas veces los diseñadores salimos airosos.
De ahí que los buenos diseños de los grandes diseñadores, hablo de Milton Glasser, Otl Aicher, Paul Rand... sean tan dificilmente mejorables.
En la fotografía me ocurre lo mismo que con el diseño; hay tantos caminos por los que transitar, que antes de iniciar la ruta, ya me estoy perdiendo.

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