No me hagan daño, por favor




A veces sobran las palabras.
Estas fotografías tienen un componente "oscuro" que en estos tiempos que corren, en los que la violencia alcanza altas cotas de notoriedad, no necesitan demasiada explicación.
A cada uno les sujerirá algo distinto, aunque una cadena oxidada, que acaba en curvo gancho afilado, a mí por lo menos me lleva al submundo que denuncia Siegg Larsson en "Los hombres que no amaban a las mujeres". Novela, que al igual que la segunda de la serie Millenium; "La chica que soñaba con un bidón de gasolina y una caja de cerillas" devoré en un santiamen cuando cayeron en mis manos.
Pura adición adrenalítica.

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