Cuadro de Vila-real

Estas últimas semanas he estado pintando un tríptico con la ciudad de Villarreal, (Castellón) como tema principal (y único).
El tríptico (tres cuadros juntos) mide alrededor de dos metros por uno de altura, aunque no recuerdo bien las medidas exactas, y está pintado en acrílico, gajes de no tener un estudio propio, lugar dónde podría pintar al oleo sin que los olores de ese material y sus diluyentes molestaran. También he empleado otros materiales para conseguir el acabado texturado que buscaba.

He decidido subir unas cuantas fotografías que fui haciendo durante el proceso, desde el boceto inicial, que muestro aquí debajo;


Hasta el resultado final, que aparece al final de esta misma entrada. Si alguien quiere opinar algo sobre el cuadro y su proceso, que se anime y comente. Soy todo oídos porque de la crítica se aprende.

Estas son algunas fases del proceso:

Después de tener claro lo que iba a pintar, dibujé en lápiz sobre los tableros de madera el perfil de los edificios de Villarreal. La idea del cuadro es totalmente inventada, la ciudad de Villarreal no es tal como aparece en este cuadro, lo que ocurre es que siempre me han gustado este tipo de composiciones pictóricas. Simplemente he mantenido rasgos similares en la iglesia de San Pascual y en el campo de futbol para que quede claro que estoy pintando algo basado en Villarreal.


Después tracé con un pincel el dibujo anterior. El color elegido ya guarda relación con el tono general que quería darle al cuadro.


Una vez estuvo todo el dibujo pintado sobre las tres maderas, la siguiente fase consistió en rellenar con los colores elegidos las zonas que iban a dar volumen a la ciudad. Las caras de los edificios me dan juego para crear luces y sombras arrojadas sobre pareces adyacentes, esas sombras me ayudan a crear el volumen que busco en este tipo de pintura.






Una vez ha desaparecido el blanco del fondo y están todos los colores "en su sitio", queda el trabajo final que consiste en trabajar una textura sobre la superficie del tríptico para que este pierda su bidimensionalidad y aumente su impacto visual -o por lo menos es lo que yo pretendo con esa textura-. Para conseguir esa textura, necesito tener presente este dato desde el inicio del proceso.

Y este es el resultado final:


Se puede observar que ha desaparecido la plaza de toros del centro del cuadro.
¿Por qué? preguntaréis visiblemente extrañados ;-)
Bueno, resulta que no es este el primer cuadro de este estilo que pinto. Todos los anteriores tenían plaza de toros -fiesta con la que no estoy muy de acuerdo, aunque esa es otra historia-, pero eran ciudades inventadas. En cambio, esta de ahora no es inventada, y resulta que Villarreal no tiene plaza de toros, por lo que a medida que he ido avanzando en la pintura, ha podido más la idea de que iba a molestar algo tan evidente como la no existencia de una plaza en esa ciudad que permanecer fiel a la inclusión de plazas de toros en mis cuadros, así que la quité y en paz. En los bocetos iniciales esa plaza ocupaba un lugar destacado, cuando pasé a las maderas el boceto, decidí restarle protagonismo y justo antes de dar los acabados finales, me deshice de ella.

Pienso ahora que si desde el principio tuve claro que esa plaza iba a plantear problemas, debí o bien apostar por ella -como en el boceto- o descartarla, pero no esconderla cuando el cuadro estaba casi acabado, puesto que ahora es un edificio más que en el fondo rompe la estructura del cuadro, puesto que es el único circular.
Supongo que todo esto que cuento es una muestra, un rasgo de mi personalidad; siempre ando dudando.
¿Os gusta el cuadro?

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