Naturaleza destrozada


¡Ay Señor!
¿Tenemos remedio?
Esto no es Benicàssim, aunque allí también podría haber hecho esta foto. Pero no, esto está tomado en Almassora, en la desembocadura del río Mijares.
Sentados a tres metros de estos escombros admirábamos el paisaje y nos preguntábamos cómo era posible tanta belleza, pero detrás de nosotros, a esos escasos tres metros, un montón de basura nos dejaba bien claro que esa belleza no es producto de la mano del hombre. Si acaso, por muchas catedrales, obras pictóricas, estudios filosóficos sobre la belleza, etc... que sea capaz de hacer la mano del hombre, esa misma mano destruye, más que otra cosa, lo que la naturaleza sin otra ayuda consigue por sí misma.
Es una partida mano a mano que tenemos perdida de antemano. Partida que jugamos con los ojos cerrados, con la soberbia de quién cree ser Dios.
Al fin y al cabo Dios es otro invento del hombre.

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