Garabatos I









Iba a tirar a la papelera, como hago tantas veces, una de las hojas A4 que siempre tengo sobre la mesa, una vez que se ha quedado sin espacio en blanco de tanto rallar. Suelo hacer (como muchos de vosotros) garabatos inconscientes, bocetos de proyectos que nunca serán, geometrías absurdas, logos de empresas inexistentes o mi nombre en tinta una y otra vez.
Pero hoy su destino ha sido distinto; a mitad de trayecto entre mi mesa y la papelera he tenido la idea de salvar la hoja, indultarla.
La he vuelto a dejar sobre la mesa, he sacado la cámara de fotos, he hecho una sencilla instantánea y he duplicado y recortado varias escenas. Mis motivos son simples: quiero romper una especie de lanza en favor de ese submundo artístico menor que aparece y desaparece cada día entre los huecos del tiempo que surge mientras grabas un CD y esperas, o reinicias el dichoso Windows, o un café que te tomas o incluso una reunión excesivamente larga, por poner varios ejemplos.
Habré tirado a la basura miles de hojas como esta, no me importa demasiado la pérdida porque seguramente mis descendientes serán los perjudicados y yo ya no estaré aquí para ver los derechos de autor que ellos dejarán de ganar ;-)
Sin embargo voy a ver si puedo subir de vez en cuando alguna hoja más cuando sus garabatos se ganen un nuevo indulto. Yo soy el juez, y a la vez el acusado, así que no creo que sea parcial, aunque tampoco importa mucho.

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