Uno de los problemas del "turista fotógrafo" es que no puede ir por ahí con una escalera de mano. Ya tiene que aguantar las miradas de la parienta cuando esta le ve salir de casa con la bolsa de objetivos, la cámara colgando, el trípode -si por fin te has animado a comprar uno, que no es el caso- y el flash, si es que aún hay ánimos, en la otra mano, como para además pedirle que ella lleve la escalera por si acaso.
Esta imagen hubiera quedado decente de haber contado con una escalerilla. Los arcos de arriba no estarían cortados y la fuente presidiría el primer plano en todo su explendor.

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