Amanece en la fábrica


Amanece.
Comienza una nueva jornada y el sol, impasible, se enfrenta a mi objetivo. Sale -no podía ser de otra forma- victorioso. Su halo llameante, saturado, repleto de helio candente, deslumbra y ciega la cámara y yo, sabedor de mi derrota, no puedo hacer más que disparar primero, captar el instante y retirarme, pues un día más , y ya van 4.500 millones de años, sus rayos seguirán cubriendo la tierra.
Y que dure.

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