Crematorio 02


Crematorio es una serie de televisión que se ha podido ver en canal plus y que una vez finalizada ha pasado directamente al circuito del DVD sin que cadenas como TVE se hayan atrevido a programar. El motivo no es falta de calidad, teniendo en cuenta que absolutamente todas las demás series españolas que no sean Crematorio son peores que esta, sino más bien falta de cojones, como diría el personaje principal de la serie, porque lo que nos cuenta es la degradación absoluta del entorno promovido por una excesiva especulación inmobiliaria a manos de gente sin escrúpulos, personas a las que conocemos pues son esos que hoy conducen automóviles de 60.000€ que se rien de tu falta de buena suerte cuando lo único que has hecho en la época de las vacas gordas fue evitar dejar de lado los principios morales que te implantaron con fuego en la infancia (principios morales con los que sigues estando de acuerdo) para vivir el resto de tus días sin la necesidad de bajar o apartar la vista, cuando alguien pretenda sacarte los colores.
En este mismo blog hay alguna foto subida hace años en la que aparecen grúas afeando el entorno, barreras urbanísticas insalvables, comentarios sobre el exceso de la construcción, la degradación del entorno y también moral y la laxitud con la que nuestros (nunca suficientemente bien amados) dirigentes tuvieron a bien actuar en los momentos necesarios. Así hoy estamos como estamos y entre -casi todos- pagamos todos los desmanes.
Porque el verdadero problema es que no todos pagamos de igual modo esos desmanes; los políticos viven en su mundo paralelo a la realidad, un mundo con viajes en primera, dietas por sea lo que sea, chofer en la puerta y discursos vacíos de contenido una vez cada cuatro años, y esos no pagan. Los que se beneficiaron con la especulación viven de rentas y no les importa pagar porque tienen de sobra -lo que no hacen es revertir en la sociedad parte de los beneficios obtenidos, pues con ellos solo gana BMW y algún restaurante de lujo-, los que mantienen a los políticos en sus puestos, es decir las bases, tampoco pagan porque viven más o menos bien colocados gracias a la influencia de sus muy queridos políticos de turno, que se lo pregunten al presidente de la Diputación si no me creéis. Y al final, ¿quién paga la crisis?, exacto, los de siempre, los que pretendemos mantenernos al margen de tanta mediocridad inmunda. Pero también los jóvenes que nos preceden, los cuatro inmigrantes que vinieron cuando hacía falta mano de obra barata, aquellos que no sabían hace dos años que una crisis puede durar más de dos...
Ahora ya lo saben.
Vuelvo a Crematorio; confieso que salvo el primer capítulo no he visto aún la serie y de lo visto hay cosas que no me gustan; la mafia rusa me dejó un poco indiferente, la hija del protagonista no venía a cuento, etc. pero a pesar de ello (opiniones subjetivas en todo caso) pienso que esa serie es necesaria, no solo porque está bien hecha y Pepe sancho es un gran actor y otros personajes están al mismo nivel, sino porque cuenta sin que le importe demasiado cuanto duele el dedo que meten en la llaga lo que muchos de nosotros pensamos sobre la situación actual; vivimos en un país a menudo desamparado por sus mediocres políticos, individuos ellos que solo piensan en función del rédito electoral, que les asegura el futuro próximo y el rédito pecuniario que les asegura el futuro lejano. Ocurre igual en el resto de Europa, por eso albergo tristes presentimientos sobre su futuro, pero si ahora dosy saltos de enfado es porque aquí donde vivo, me han puesto un muro de ladrillo llamado Marina d'Or al lado de casa, un aeropuerto fantasma en la parte de atrás, una barrera de apartamentos que va del norte de Girona al sur de Cádiz pasando por... por la cara de muchos.
Creo que había otra forma de hacer las cosas.
Nos hubiera ido a todos mejor.


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