En el lado del mal


Estos días de fiesta pascuera parece que me haya dedicado a atracar bancos, secuestrar ricos herederos, matar pájaros o algo peor. Todo por no afeitarme.
Lo que hacen los prejuicios. Yo, si me viera así una noche, cambiaba de acera.
Por si acaso, y por el qué dirán en el trabajo, ya me he afeitado y borrado algunas canas, arrugas y contrastes indeseables.
Ahora soy (en la medida de lo posible) todo un dechado de virtudes estéticas.
Pero no hay foto.

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