Formentera



Me disculpareis porque creo que son fotos del puerto de Dénia, de allí salimos con un velero, de los que no corren ni navegan sino vuelan, no con intención de dar la vuelta al mundo y menos descubrir tierras vírgenes allende los mares conocidos sino con intención de amarrar en el primer hueco libre que encontrásemos en alguna cala de Formentera. El viaje puede ser todo lo idílico que queramos, pero ya con el primer vaivén del barco asoma la merienda por nuestras poco entrenadas bocas. Así pues, dejo el texto aquí y solo recuerdo al personal que además de merendar, también celebramos una especie de última y opípara cena, pero a la hora de la comida. Los peces compraron paraguas al ver asomar nuestros rostros por la borda.
Hicieron bien.

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