Dibujos de la juventud perdida







Supongo que ya habré subido estos dibujos en algún momento del pasado, pero a ver quién se pone ahora a rebuscar entre tantos posts como ya empieza a tener este ¿fantástico? blog ;-)...
Estos son dibujos que hice hace un millón de años, cuando un boli/lápiz y papel no significaba aún la oportunidad de ganar algo de dinero, dinero empleado en seguir participando en esta Feria del Consumo en la que se ha convertido el planeta Tierra. Por aquel entonces uno dibujaba por placer y gusto, mientras que ahora, que me paso el día dibujando -o por lo menos creando cosas para la empresa en la que trabajo y a veces para mí mismo o para un cliente casual, género, por otra parte en extinción-, lo hago principalmente por dinero (no digo que sea ilícito o inmoral), ya sea en forma de salario o por premios conseguidos en concursos. En cierto modo, todo esto es el resultado final -el tiempo lo dirá- del sistema de vida que se inventaron para nosotros -nosotros somos los de la clase media, media baja y baja-, esos orondos de mejillas sonrosadas, con puro en la boca, sombrero de copa y maletín en el suelo, justo al lado de la poltrona sobre la que asientan sus gordos traseros, esos mismos que se pasan el día sin hacer nada, o por lo menos jugando a golf, mirando por encima las páginas salmón del periódico de turno, y tomando un Dry Martini en algún club de imposible acceso al común de los mortales (nosotros), que somos los que tenemos que apoyar el codo y trabajar sin parar hasta el "Game Over" que te sacará de todas ,todas, del juego.
Y para que no haya duda de nuestro cometido, nos aleccionan con manidas frases del tipo "El trabajo os hará libres" y demás bazofia para que nadie se salga del camino. Uno de los recientes problemas que tienen los ricachones del mundo es que ahora mismo no hay mucho trabajo, y no debe ser muy adecuado -para sus intereses- mantener ociosas a tanta gente, no vaya a ser que empiecen a encontrar tiempo para pensar, o incluso para actuar por su cuenta, cosa a todas luces fuera de norma. Supongo que ellos, los del culo gordo, habrán puesto en marcha las órdenes pertinentes para solucionar dicho problema, para que su sistema de vida no cambie, necesitan mano de obra abundante, barata y activa, así pues, españoles del mundo mundial, permaneced tranquilos, pues algo harán para solucionar los problemas actuales.
O no, porque ¿A quién le importa lo que pasa en África o en muchos países asiáticos? Efectivamente, a casi nadie.
Así pues, si empezamos a oír que hay que cambiar nuestros valores interiores para ajustarnos al nuevo tipo de vida que nos espera, tengamos cuidado no vaya a ser que quieran instaurar entre nosotros, los principios que rigen en países superpoblados como la India, en la que el individuo no cuenta y es la masa integrada en la naturaleza quién traza el camino a seguir. No digo yo que sea malo, pues a ellos les funciona, pero no quisiera yo ser parte integrante de una de las castas inferiores.
Lo dejo aquí ya porque por la tercera línea empecé a perderme y en el segundo párrafo no tenía ya ni idea de qué es lo que estaba escribiendo.
Ya ves, empecé con dibujos de los años 80 y acabo pensando que vivíamos mejor entonces que ahora.

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